Qué hemos aprendido trabajando a doce mil kilómetros

Lo primero y más importante, que es posible hacerlo. Lo más difícil de todo ha sido atreverse; superar los miedos: por la sanidad, la gestión de las finanzas empresariales, el cambio de alimentación, y lo más crítico, la estabilidad tecnológica. También había que encajar añoranzas y pequeñas preocupaciones: perderse los cumpleaños de los hijos, la separación física, el preocuparse por cómo estarán, no estar cerca de los que estimas. Y luego una renuncia de fastidio personal: meses sin un sorbo de un buen Somontano. Los vinos en Asia tienen un coste prohibitivo.

Tiempo de adaptación

Vivienda en Cam Kim (Hoi An, Vietnam), un solitario pueblo de carpinteros y mantenimientos navieros. Foto: colección propia

Hemos aprendido que se necesita un razonable tiempo de adaptación. Solo averiguar donde comer, cenar o comprar mejor requiere bastantes días y unos cuantas pruebas y errores. Cuando trabajas en remoto y aunque los demás piensan que sí, no estás de vacaciones, por lo que hace falta rutina y cierta comodidad lo antes posible. Hay que dormir razonablemente bien, tener una distancia corta al trabajo, disponer de un medio de transporte flexible y contar con servicios cercanos para cubrir las necesidades vitales.

Diferencia horaria

Foto de Andrey Grushnikov

Es importante también la diferencia horaria. Si trabajas con España y decides trabajar en remoto desde Canarias, el horario es casi coincidente. Incluso se podría asistir a alguna reunión de urgencia. En cambio, si decides como destino Chile, te tocará trabajar de madrugada. Además, una contingencia que requiera presencia física es imposible de costear.

En un post sobre los 10 mandamientos del trabajo en remoto ya dije que siempre conviene desplazarse hacia el Este para ganar tiempo por las mañanas. Madrugar siempre ha sido beneficioso y si vas al Este no hace falta levantarse muy temprano. La diferencia horaria juega en tu favor. Así puedes trabajar con comodidad y disponer de las mañanas para descansar, escribir, explorar y aprender sobre nuevas formas de vivir. En nuestro sector se puede hacer por periodos más o menos cortos, coincidiendo con periodos estivales o navideños.

¿Coworking y Coliving?

Algunos Coworkings promueven también el Coliving. Aquí la doble solución de Beachub (Tailandia). Foto: colección propia

Primero de todo, ¿qué es un Coliving? Un Coliving es un lugar para dormir, trabajar y vivir formado por un conjunto de pequeños apartamentos o habitaciones más o menos cercanas al Coworking. Se parece mucho a un alojamiento hotelero y hemos visto algunos que ofrecen sus espacios a turistas si no tienen ocupación completa. La diferencia con un hotel es que suele ofrecer espacios comunes para trabajar, cocinar o descansar.

El Coliving de Alt en Chiang Mai se las ha ingeniado para convertir las habitaciones en oficinas privadas con un mecanismo reversible de la cama. Con un pequeño movimiento se giraba el somier y se convertía así en una formidable mesa, contando además con un baño privado y aire acondicionado. Estuvimos solamente un mes, pero es totalmente recomendable. Alt podía ofrecer Coliving y oficinas privadas, sin ampliar espacio.

El extraño atractivo de Beachub

Recepción de Beachub en Kho Pha-ngan (Tailandia). Foto: colección propia

El Coliving en Beachub en Koh Pha-ngan está formado por pequeños bungalows. Son sencillos habitáculos con un baño, austeramente equipados, sin comodidad ni armonía alguna, pero que tras un periodo de adaptación también tienen su qué. Están insólitamente situados frente a la playa y el golfo de Tailandia, a dos pasos del coworking, con acceso a una rudimentaria cocina y nevera. Beachub es probablemente el sitio más extraño y encantador visto hasta ahora, y el menos preocupado por generar comunidad y entusiasmo. Es un sitio difícil de definir, pero que nos quedará grabado como paradisíaco una vez habituados a la austeridad y misticismo del entorno.

Coliving: una alternativa excelente

Coliving de Outpost en Ubud (Bali, Indonesia). Foto: colección propia.

Si podemos elegir siempre priorizaríamos Coliving y Coworking. Es especialmente recomendable para trabajadores en remoto que coincidan con la franja de edad mayoritaria de estos sitios. El core target son individuos entre 25 y 35 años, ¡no como yo! Viviendo en el sitio del trabajo facilita conocer gente y vivir la experiencia remota compartiendo vivencias con iguales. Si se decide vivir separado del Coworing, se tarda más en generar small talks y ya se sabe, son los momentos del café los que construyen complicidad.

Permanencia en un mismo sitio

Nuestra Pop-up shop en Kuala Lumpur 2023 (Malasia). Foto: colección propia

Tras las experiencias en Indonesia, Tailandia, Malasia y Vietnam, nuestra conclusión es que se necesitan entre 6 y 8 semanas para aprovecharlo bien. Trabajar en remoto no son vacaciones, sino vivir y trabajar en un lugar diferente. De lunes a viernes se trabaja y los fines de semana son como vacaciones. En ocho semanas se cuentan con 12 días entre sábados y domingos para explorar el entorno, más todas las mañanas si uno se desplaza al Este. El primer fin de semana es de adaptación y el último de preparación del retorno. Realmente aprovechables solo quedan los fines de semana centrales.

Al coste se debe sumar el desplazamiento

Si vas al Este está el problema del coste del viaje. Actualmente los vuelos entre continentes cuestan un montón de dinero y solo se compensa si se acumulan suficientes semanas y el coste de vida sea considerablemente más bajo. Canarias es muchísimo más caro tanto en Coliving como Coworking, pero el viaje cuesta un 10% del que cuesta un billete a Asia. Hay que sumarlo todo.

Dónde nos ha gustado más

Entrada al Coworking de Outpost en Ubud (Bali, Indonesia) y cartel de nuestra participación en las actividades de la comunidad. Foto: colección propia

Hasta ahora hemos vivido en Ubud (Outpost, Indonesia), Chiang Mai (Alt, Tailandia), Kuala Lumpur (Co-labs Coworking, Malasia), Hoi An (Hub Hoi An, Vietnam) y Kho Pha-ngan (Beachub, Tailandia). No son muchísimos sitios, pero los suficientes para formarnos una opinión. Cada uno tiene aspectos singulares. Por orden de mención las definiríamos así:

  • Outpost en Ubud (Bali): tranquilidad, especialmente si vives en Nyuh Kuning en el Coliving de Outpost u otras opciones del área. Un lugar perfecto para iniciarse en el trabajo remoto.
  • Alt en Chiang Mai (Tailandia): trabajábamos como en casa, teníamos un despacho y todo fue muy fácil. No vivíamos en el Coliving por edad básicamente, pero es lo que habría que hacer.
  • Co-labs Coworking en Kuala Lumpur (Malasia): el distino más cosmopolita hasta el momento, una ciudad enorme, viva y de interesantes contrastes. Hay que vivir cerca del Coworking porque las distancias son enormes.
  • Hub Hoi An en Hoi An (Vietnam): el Coworking perfecto, lo que todos los Coworkings deberían hacer. La ubicación en los arrozales y la gestión del espacio eran ejemplares. No ofrece Coliving, pero hay muchas opciones cercanas.
  • Beachub en Kho Pha-ngan (Tailandia): La Madre Naturaleza, en primera línea de mar. Un lugar de difícil definición. Hay que tener cuidado al nadar, porque hay avispas de mar. El paraíso sin ningún lujo.

No nos hemos equivocado en ninguno. Son diferentes, incluso el último siendo muy poco coworking. La experiencia de todos ha sido mágica y no parábamos de hacer fotos.

Vistas desde la mesa más frontal en el Coworking de Beachub (Kho Phangan, Tailandia). En días de mala mar, el salitre llega hasta la mesa. Foto: colección propia

Hoy me preguntaba Kai, nuestro simpático vecino alemán que lleva por segunda vez un periodo de varios meses en Beachub: ¿volverás? Mi respuesta ha sido que quizá sí, pero que tenemos ganas de explorar aún muchos más destinos. Por ejemplo, Camboya. Hay un interesante sitio ahí llamado Footprint Cafés, que aunque parezca un restaurante es en realidad un proyecto social impresionante. Diría que hemos acumulado suficiente experiencia para atrevernos algún día con Camboya.

Cual será el próximo destino

Cena despedida con la comunidad de Hub Hoi An (Vietnam). Sentado a la izquierda en primer plano Flo Rücker, emprendedor del coworking. Foto: colección propia.

El año que viene nos confrontaremos con un dilema familiar. Habrá un cumpleaños importante y no deberíamos perdérnoslo. Quizá tengamos que cambiar de planes y en lugar de ir al Este, decidir si Norte o Sur, pero no apartarnos muchos del meridiano de Greenwich. Será algo nuevo. Y eso justamente es la parte más apasionante: ya no tenemos miedo, ya no es cuestión de si funcionará o no, sino cómo equilibraremos mejor las prioridades.

Algo se está cocinando en medialog

Visita a una de las playas paradisíacas del archipiélago de Indonesia. Foto: colección propia.

Creo que el equipo de medialog mueve ficha. El año pasado conocimos de un empresario polaco con más de 250 empleados una excelente idea para animar a su equipo a moverse. Lo comentamos con los socios y decidimos añadirlo a nuestra política de recursos humanos.

Aunque no quede bien que lo diga yo, creemos que la política de recursos humanos de medialog ya ofrecía a sus empleados una holgada flexibilidad. No fue producto del Covid19. En el 2016, cuando se fundó la agencia, se pensó que trabajar en la nube podría traer muchos beneficios, aunque también retos. No era ni es un camino cómodo como empresario, porque hay que construirlo y a veces corregir el rumbo. Y ahora, con la idea del expat polaco, hemos dado otro paso adelante.

Aunque tenemos oficinas, nadie está obligado a visitarlas nunca, ni siquiera para firmar el contrato de trabajo. De hecho, no tendríamos suficientes sillas. Confiamos en las personas, arropamos la agencia con un abanico de tecnología, a veces nos equivocamos pero globalmente salimos ganando. Como nos dijo Albert Gost en los inicios: lo más bonito del emprendimiento es poder decidir.

Creo que pronto podría haber un post en el que no solo hablemos unos pocos. Ahí lo dejo.

Buenas vacaciones, nos vemos a la vuelta.

2 Comments

  1. Victor Morales's avatar Victor Morales says:

    Buen y muy interesante artículo, así como sus reflexiones estratégicas, ya sean personales como profesionales. Gracias Philipp y felicidades!!

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    1. Philipp's avatar Philipp says:

      Gracias Victor! Estamos muy contentos y convencidos de los pasos dados hasta ahora. Viajar enriquece tanto y espero que nuestra experiencia anime a directivos y empresarios a entender que hay un camino y es posible compaginarlo. Abrazo!

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